Perdón para el asesino

Somos hermosas, mis hermanas y yo, incluso lo son nuestras primas, aunque no tanto como para competir con nuestra belleza legendaria e indiscutible, todo desde el comienzo, nos enseñan a crecer y ser rectas en todo, a mantener un balance y a no ser muy crueles con las demás que nos rodeen ¡Somos divinas! Tersas, deliciosas, siempre perfumadas porque así deben ser las doncellas, somos delicadas, si, pero solo en apariencia pues desde que nacemos aprendemos a ser fuertes y a defendernos si llega el caso, pero ¿Cómo podría alguien querer hacer daño a tan sublime creación?

Unas siempre maquilladas, otras apenas decoradas y algunas de brillante blancura que no deja duda de nuestra pureza, si bien diferentes, todas perfectas e inigualables, grandes, pequeñas, crecidas, retoñas pero sin excepción alguna, todas dignas de admiración y causantes de suspiros ¡Cuán lindas nos vemos!  Sabemos que todos nos miran, incrédulos y celosos, pero agradecidos por una belleza para la que no están preparados, que no pueden resistir ni enfrentar. No exagero, para nada, de feas no tenemos ni un pétalo; pero como a todo lo bello, todos nos quieren tocar, sin embargo eso no nos asusta: podemos defendernos.

Llega la mañana y nos sentimos agitadas, algo no sucede como debe suceder, algo se mueve entre nosotras ¡Un extraño! ¡Ayuda, por favor! Pero no hay respuesta ¡Ayuda! Todo sigue en silencio, nos empieza a mutilar, uno de esos tantos que solía admirarnos ¡Nos está matando! Nadie hace nada por nosotros, tan tiernas, tan frágiles ¡Auxilio! La mutilación continúa, nos despedaza, nos quiebran, tratamos de atacar pero seguimos cayendo ¡No, por favor! Un golpe acaba con la última en pie…

No hemos muerto, pero nos hacen algo peor que matarnos, nos ahogan lentamente, celosos de nuestra perfección, vemos morir a nuestras hermanas, marchitas, quemadas ¿Adónde se va nuestra hermosura tan reluciente en el hogar? ¿A dónde nos han traído medio muertas para torturarnos? ¿Por qué? Solo ahogo, dolor y muerte después de la muerte. Una por una vamos renunciando, condenadas por ser las más bellas a morir sin dignidad ni misericordia por causas que no nos involucran ¿Cuál es nuestra culpa?

Creemos morir en el oscuro limbo hasta que a las últimas de nosotras, las sobrevivientes, lejos de ser igual de preciosas, somos envueltas, amarradas y preparadas como ofrenda quizá de perdón, quizá de cortejo ¡Qué nos puede importar! Nos han asesinado sin siquiera pensar en nosotras, nos despojaron de nuestro hogar, nuestra dignidad y hasta nuestras espinas y todo ¿Para qué?

- De veras no quise hacerlo, amor

Advertisement

~ por christogonzalez en junio 14, 2010.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.